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Blockchain: Encadenando la confianza en los negocios

Blockchain: Encadenando la confianza en los negocios

A lo largo de la historia, las crisis financieras, los grandes golpes y fraudes a entidades bancarias, así como los robos de identidad, han sido parte fundamental de la trama de cientos de películas de intriga y acción. Películas como “The Big Short”, “El lobo de Wall Street”, “Atrápame si puedes” y “Now you see me”, plasman las problemáticas y retos que enfrenta el sector financiero.
 
Ver un filme de este género en la pantalla grande o desde la comunidad de nuestra casa, nos provoca nervios, emoción e incluso empatía con los protagonistas. Sin embargo, también nos concientiza sobre los riesgos a los que nos exponemos al ser usuarios de bancos, inversiones y aseguradoras.
 
Pero, ¿qué sucede cuando la realidad supera a la ficción? En fechas recientes, México sufrió un ciberataque contra los sistemas o aplicativos que bancos y casas de bolsa usan para preparar las órdenes de pago y conectarse al Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI). Esta situación afectó a diversas entidades financieras y usuarios de la banca por un monto aproximado de 300 millones de pesos, según datos del Banco de México (Banxico). Ante esta situación, el banco central mexicano decidió crear su Dirección de Ciberseguridad.
 
Un estudio de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), destaca que en América Latina y el Caribe, 98.5 % de los riesgos bancarios son digitales o informáticos, siendo los tres más relevantes la clonación de tarjetas, el robo de identidad y el phishing. Antes el riesgo financiero era físico y patrimonial, mientras que hoy paso a ser digital e informático.
 
Ante esta falta de “seguridad” en la era de la Transformación Digital, ¿hacia dónde deben mirar las compañías del sector financiero y otras industrias? Dentro de las tecnologías emergentes, el “blockchain” o cadena de bloques se presenta como una opción viable para hacer frente a los ciberataques y estafas, al ser un libro de registros perfecto e infalsificable que permite la transferencia de datos con una codificación muy sofisticada y segura.
 
En sus orígenes, este sistema fue diseñado para las operaciones con criptomonedas como bitcoin, ripple o ethereum; no obstante, todo indica que la tecnología blockchain se convertirá en la punta de lanza para realizar transacciones financieras de forma segura, además de reducir el fraude, minimizar riesgos y resolver procesos en el menor tiempo posible.
 
Por otra parte, la cadena de bloques permite dejar constancia de todas las transacciones con la ventaja de que los datos no se pueden manipular y son verificables sin necesidad de intermediarios, así como resguardar la información de manera segura. Eso genera confianza en los negocios, ya que todos los involucrados tienen acceso a una sola fuente de información confiable y colaborativa.
 
Para 2021, la consultora IDC pronostica que 25% de los bancos transaccionales globales, 30% de las empresas de manufactura y comercio y 20% de las organizaciones de salud usarán redes de blockchain. Además, una de cada 5 empresas que se encuentran en el Top 3000 de Latinoamérica usará la cadena de bloques como fundamento para la confianza digital a escala.
 
De esta manera, los especialistas aseguran que los beneficios del blockchain van más allá del sector financiero, ya que unido a otras tecnologías como el Internet de las Cosas o la inteligencia artificial (IA), podría aplicarse a cualquier transacción que requiera verificación. Para 2024, el mercado global de tecnología de cadenas de bloques alcanzará un valor de 20 mil millones de dólares, según estimaciones de Transparency Market Research.
 
Por ejemplo, el sector salud se verá beneficiado con blockchain al controlar los permisos de usuarios específicos al expediente clínico electrónico, así como el acceso a registros y datos de los pacientes. Esto dará pauta a la posibilidad de auditar y saber quién ha consultado la información, evitar el robo de datos e impedir la suplantación de identidad. 
 
Por otro lado, la logística no es ajena a esta iniciativa, ya que la cadena de bloques permitirá, de forma segura, la agilización de operaciones, gestión y rastreo a nivel mundial de grandes cantidades de contenedores y/o transportes; además de generar el “smart contract”, un contrato inteligente que eliminaría el engorroso proceso administrativo por el que pasan normalmente proveedores y clientes.
 
Respecto al retail y consumo, el blockchain ayudará a recopilar y actualizar la información de los alimentos, desde su nacimiento o producción hasta que llega a la mesa del consumidor para mejorar su trazabilidad y rastreabilidad. Esto permitirá identificar el origen de una posible crisis alimentaria, así como determinar cuándo, cómo y a quién corresponde la responsabilidad dentro de la contingencia.
 
Además, la cadena de bloques se podría implementar en Latinoamérica para impulsar el voto electrónico y evitar fraude en las elecciones. Tan solo en 2018, México, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Paraguay, Brasil, Perú y Venezuela se encuentran en época electoral.
 
Mientras exista la necesidad de hacer transferencias de valor entre dos o más partes en un escenario de desconfianza y plataformas inseguras, la cadena de bloques será relevante y podrá aplicarse en elecciones, licitaciones públicas, pólizas de seguros y medios de comunicación, entre otros. Cabe destacar que esta tecnología requiere comprender aspectos de seguridad, leyes y regulaciones, gobernanza, procesos y personal especializado.
 
El autor canadiense Robin S. Sharma mencionó que: “las pequeñas mejoras diarias producen con el tiempo increíbles resultados. Yo lo llamo efecto multiplicador”. Y el blockchain provocará en los negocios y más allá un impacto positivo en materia de seguridad y colaboración a favor del consumidor. El momento de encadenar la confianza en las relaciones comerciales y gobierno-ciudadanía, es ahora. 

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